Los sones de los tamborileros de la Hermandad Matriz de Almonte abrieron las puertas de la Sala Argentina del Palacio Libertad de Buenos Aires para dar comienzo a una jornada que quedará señalada en la historia de la devoción rociera. Por primera vez, asociaciones, hermandades y entidades rocieras de siete países se sentaron en un mismo foro para compartir experiencias y trazar juntas el camino a seguir. Los rocieros de América sellaron en Buenos Aires su unión con la Hermandad Matriz de Almonte en el I Encuentro Continental del Rocío en América, una cita que combinó fe, cultura y turismo religioso.
La jornada central en el Palacio Libertad

El encuentro, que se extendió desde las nueve de la mañana hasta última hora de la tarde, arrancó con un acto inaugural en el que intervinieron el jefe de Gabinete de la Secretaría de Cultura de la Nación, Ignacio Lupi; la presidenta de la Cámara Argentina de Turismo, Laura Teruel; el subsecretario de Culto de la Cancillería Argentina, Agustín Kaulo; y el secretario de Turismo y Ambiente de la Nación, Daniel Scioli, quien definió el encuentro como «un antes y un después para el turismo de la fe en Argentina».
Santiago Padilla, presidente de la Hermandad Matriz, recibido en pie por todo el auditorio, no ocultó la emoción al calificar la cita de «milagro» y asegurar que la delegación almonteña había venido «a escuchar y a sentir el latido del corazón» de los rocieros de América.
El Manifiesto de Rocieros de América
El momento más solemne fue la lectura y firma del Manifiesto de Rocieros de América, un documento de diez puntos y seis compromisos que define la hoja de ruta para la integración de las entidades rocieras del continente en la estructura de la Hermandad Matriz. El documento, leído por José Muñoz (vicepresidente primero de la Matriz), recoge el compromiso de:
- Mantener viva la devoción a la Virgen del Rocío.
- Preservar los signos de identidad de la tradición rociera.
- Reconocer la primacía histórica, espiritual y canónica de la matriz almonteña.
- Impulsar conjuntamente la candidatura de la devoción a la Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Junto a la firma del manifiesto, los representantes suscribieron el acuerdo de constitución de la Red Panamericana de Asociaciones Rocieras, un instrumento para vertebrar la relación entre las más de treinta entidades rocieras identificadas en el continente.
Ponencias y mesas redondas
La primera ponencia, «Cuando la fe no conoce fronteras» , a cargo de Santiago Padilla, trazó un recorrido por la historia de la devoción rociera desde sus orígenes a finales del siglo XIII hasta su expansión americana.
Por la tarde, la fiscal de la Hermandad Matriz, Rocío Acevedo, expuso el nuevo marco normativo para la ordenación de hermandades rocieras. Una de las novedades más relevantes: las entidades americanas que alcancen la categoría de hermandades internacionales tendrán que peregrinar oficialmente a la aldea del Rocío cada siete años, coincidiendo con los Traslados de la Virgen a Almonte.
Tres mesas redondas dieron voz a los representantes de las asociaciones rocieras del continente (Argentina, Estados Unidos, Brasil, Chile, Puerto Rico, Venezuela y Cuba), con testimonios que reflejaron décadas de esfuerzo por mantener viva la devoción a miles de kilómetros de la aldea.
La Virgen del Rocío en el Rosedal
Ya a última hora de la tarde, la jornada se trasladó al Patio Andaluz del Parque Rosedal de Palermo, donde se procedió al descubrimiento y bendición de un azulejo de la Virgen del Rocío donado por la Hermandad Matriz a la ciudad de Buenos Aires. La pieza fue descubierta por Padilla junto a Daniel Scioli y el jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad, Gabriel César Sánchez Zinny, y bendecida por el padre Enrique Germade.
Cierre en la Catedral Metropolitana
El I Encuentro Continental del Rocío en América culminó el domingo con una Misa Pontifical Rociera en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, en conmemoración del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco. La comitiva de simpecados fue escoltada por el Regimiento de Granaderos a Caballo a su llegada a la Plaza de Mayo.
Los rocieros de América sellaron en Buenos Aires su unión con la Hermandad Matriz de Almonte, un hito que quedará grabado en la historia del turismo religioso y la devoción popular en el continente.

