Las aguas costeras de la provincia de Buenos Aires son testigo de un avance científico sin precedentes. Un conjunto de organizaciones científicas y de conservación completó la primera etapa de un proyecto único: el seguimiento satelital de tortugas laúd macho en el litoral bonaerense. Desde San Clemente del Tuyú, equipos de investigación trabajaron para colocar transmisores en ejemplares de esta especie, la más grande y amenazada de las tortugas marinas. Así, por primera vez se rastrean satelitalmente machos de tortuga laúd en el Mar Argentino, una iniciativa que permitirá conocer sus rutas migratorias, zonas de alimentación y contribuir a su preservación.
Un proyecto colaborativo en aguas bonaerenses
Lo que comenzó con tres individuos marcados se completó recientemente con un cuarto ejemplar —el de mayor tamaño de los registrados hasta ahora—, cerrando la primera etapa de esta iniciativa colaborativa. Las organizaciones participantes incluyen a AquaMarina, Fundación Vida Silvestre Argentina, Fundación Mundo Marino, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC-CONICET-UNMdP), el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), la Reserva Natural Rincón de Ajo y la Reserva Natural Bahía Samborombón, con apoyo científico de Sea Turtle, Inc. y la University of Exeter.
¿Por qué es tan difícil estudiar a los machos?
La tortuga laúd (Dermochelys coriacea) es la especie de tortuga marina más grande del mundo y una de las más amenazadas: está catalogada como Vulnerable en la Lista Roja de la UICN, con una tendencia poblacional en descenso. Sin embargo, existe un vacío de información notable sobre el comportamiento de los machos. A diferencia de las hembras, que arriban a las playas tropicales para poner sus huevos y, por lo tanto, pueden ser estudiadas en tierra, los machos nunca abandonan el mar. Para investigarlos, los equipos deben localizarlos desde embarcaciones en aguas abiertas y colocar los transmisores directamente sobre el caparazón.
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Victoria Gonzalez Carman, investigadora del Proyecto Tortuga Laúd, señaló:
«Hasta hace relativamente poco se creía que la presencia de las tortugas marinas en Argentina era ocasional, ya que solo existía información de algunos casos aislados. Incluso ante la aparición de algún animal en la playa era común escuchar que ‘se había perdido’ o que había ‘seguido alguna corriente por equivocación’. Hoy estamos siguiendo de cerca el comportamiento de los machos, de los cuales se sabe muy poco en todo el mundo».
Cómo funciona el rastreo satelital
Cada vez que el animal sale a la superficie a respirar, el dispositivo envía datos de geolocalización que permiten seguir sus desplazamientos en tiempo real. A partir de esa información, los equipos científicos pueden identificar áreas de alimentación, trazar corredores migratorios y diseñar estrategias de conservación más precisas y efectivas. Pasado un período, el transmisor se desprende de manera natural sin causar daño alguno al animal.
La localización de los individuos fue posible en gran medida gracias a los reportes de pescadores artesanales y deportivos de la zona, cuya colaboración resultó clave para encontrar y aproximarse a los ejemplares en el momento oportuno.
Los primeros hallazgos: caminos distintos en el Atlántico Sur
Con la incorporación del cuarto transmisor a lo largo de marzo de 2026, el equipo sigue actualmente en tiempo real los desplazamientos de cuatro machos en aguas del Atlántico Sur. Los datos del primer mes y medio de rastreo muestran que, al comienzo del seguimiento, todos los machos permanecieron en cercanías de la zona donde fueron marcados, pero luego emprendieron distintos caminos.
- Tres de ellos se adentraron en el Río de la Plata por varios días, y luego retornaron al área donde fueron marcados. Hoy se encuentran alimentándose muy cerca de la costa a lo largo del Cabo San Antonio.
- Solo uno de los machos bordeó toda la costa de la provincia de Buenos Aires hacia el sur. Este viaje le llevó un mes y hoy se encuentra comiendo en cercanías a la boca del Río Negro.
En estas áreas, las tortugas aprovechan la abundancia de medusas, su principal alimento. Se espera que en los próximos meses los animales inicien su migración hacia aguas más cálidas, trayecto que los transmisores continuarán registrando por un tiempo máximo de ocho meses.
Un llamado a la colaboración ciudadana
Las organizaciones participantes convocan a pescadores, kayakistas y usuarios del mar y la playa a colaborar con el proyecto: ante el avistamiento de una tortuga laúd en el agua, se solicita reportarlo de inmediato. Si el animal es encontrado en la playa, lo más probable es que esté muerto o requiera atención veterinaria urgente; en ese caso, debe llamarse al 103 o al 106. No se debe tocar, mojar, alimentar ni devolver al animal al agua sin asistencia profesional.
Importancia para la conservación y el turismo de naturaleza
Conocer los patrones migratorios de la tortuga laúd en el hemisferio sur representa un avance científico de primer orden. Esa información es fundamental para diseñar estrategias de conservación más efectivas y para orientar políticas de protección de la especie a escala regional, en el marco de la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, de la cual Argentina es Parte desde el año 2010.
El seguimiento de estos gigantes del mar también abre oportunidades para el turismo de naturaleza responsable en localidades como San Clemente del Tuyú, donde los visitantes pueden aprender sobre la biodiversidad marina y participar en avistajes con protocolos de cuidado.
Por primera vez se rastrean satelitalmente machos de tortuga laúd en el Mar Argentino, un hito que acerca la ciencia a la conservación y posiciona a nuestras costas como un laboratorio vivo para el estudio de especies emblemáticas.

