marzo 19, 2019

En Bariloche el romance es eterno

La ciudad patagónica ofrece múltiples alternativas para los enamorados en el mes de febrero

El verano en la Patagonia Argentina es realmente diferente. Y, para Bariloche, febrero resulta ser un acorde sinónimo de turismo. Es el mes de la Fiesta del Curanto, el mes donde más se practica la pesca y se visitan las playas, el que eligen los turistas trasandinos para visitarla y el ideal para disfrutar de los refugios de montaña. Pero también, febrero es el mes de los enamorados; el mes del romance. Sabido es que tomar agua de una de las cascadas del circuito chico o atravesar los arcos del Centro Cívico tomados de la mano garantizan una vida eternamente enamorada.

Cada rincón de Bariloche, por más mínimo que sea, permite ser escenario de un momento romántico. Navegar juntos hacia Puerto Blest o embarcarse hacia la isla Victoria; disfrutar del atardecer en una playa o en una cervecería artesanal; caminar de la mano por la costanera, o simplemente despertar para ver el amanecer frente a la montaña son sólo algunas de las innumerables posibilidades que pueden disfrutar las parejas que arriban a la ciudad durante el verano.

Además de los paseos por el centro de la ciudad y las interesantes ofertas gastronómicas nocturnas para disfrutar en pareja, algunas de las propuestas románticas para realizar durante el mes de febrero son:

Música:

La mayoría de los hoteles de Bariloche ofrecen servicios de spa y relax. A ello, le suman propuestas gastronómicas de altísimo nivel, más actividades programadas en la naturaleza. Así es posible combinar una caminata en el bosque con degustación de chocolates y vinos, un relax de pileta y masajes por la tarde y un espectáculo con un escenario único cuando cae el atardecer. El Camping  Musical Bariloche está ubicado cerca del Hotel Llao Llao, detrás de la capilla San Eduardo y es la cuna de la música de cámara de la Argentina. Durante el verano alberga alumnos que llegan de todo el mundo a capacitarse y todas las semanas se ofrecen conciertos a cargo de distintas formaciones que interpretan desde música clásica hasta modern jazz. A ellos se suman solistas de carácter internacional y algunos invitados especiales que permiten disfrutar de la jornada mientras se aprecia la caída del sol en el Lago Moreno.

Estrellas

¿Quién no ha prometido regalar una estrella alguna vez? Todo aquel que se ha enamorado, seguramente, lo ha hecho y ha experimentado también lo complejo de cumplir esa promesa. En Bariloche existen lugares donde el amor y los astros pueden complementarse sin ningún tipo de problemas. En el mes de febrero, las noches en los refugios de montaña están inundadas de romanticismo. Los sitios resultan estar muy cerca de cielos, en los que las estrellas están al alcance de la mano. Además, dichos refugios ofrecen servicios de cena –la mayoría con cocina de autor y etiquetas exclusivas de vinos de la región- y algunas noches de espectáculos musicales. Así por ejemplo, el Refugio Otto Meiling ofrece a sus visitantes una noche de estrellas fugaces en altura, cerca de las paredes de hielo del glaciar del cerro Tronador, a 2000 metros de altura y con un plato de goulash y champagne. Hay muchos refugios más para descubrir en Bariloche, siempre teniendo en cuenta que antes de subir se debe pasar por el Club Andino para preguntar disponibilidad, reservar y completar el registro de trekking.

Agua

Los espejos y cursos de agua son y serán eternamente testigos de declaraciones de amor en Bariloche. De hecho, en la ciudad las opciones que relacionan al amor y al agua son varias para esa escena. Ya sea de la mano, en la parte superior de los barcos que navegan el Nahuel Huapi a isla Victoria o a Puerto Blest, poniéndole nombres a las imaginarias figuras que se adivinan en las montañas, o al caminar en los senderos al llegar después de la navegación, Bariloche ofrece múltiples posibilidades a los enamorados para reforzar su vínculo.

Los paseos y actividades también son un escenario ideal para la vida en pareja. Navegar en un velero y parar en una playa solitaria a caminar sobre la orilla del agua transparente es un marco que enamoraría a cualquier ser mortal. O realzar una excursión en kayak sobre el Lago Gutierrez y, al finalizar, saborear una degustación de cerveza artesanal mirando al atardecer.