noviembre 21, 2018

En la Argentina se calcula que 480.000 personas están afectadas por la demencia

El Alzheimer es la variante de demencia de presentación más frecuente en edades avanzadas. La demencia es técnicamente hablando el deterioro de nuestra capacidad de recordar hechos recientes, de registrar nuevas experiencias en nuestra biblioteca mental junto con al menos otra función cognitiva. Tal deterioro debe ser lo suficiente significativo como para alterar nuestra vida cotidiana y hacernos perder independencia.

Una pandemia mundial
Este flagelo que se extiende por todo el mundo como una pandemia, se ha convertido en una pesadilla y un desafío serio a nuestro futuro individual y como humanidad. Cálculos realizados por organismos internacionales llegan a presagiar una duplicación de casos en solo 20 años. Se producen casi 10 millones de nuevos casos cada año en el mundo. Se ha calculado que la presencia de demencia se duplica cada 5 años de vida de cada individuo a partir de los 65 años. Entre 65 y 69 años nuestra posibilidad de sufrir de demencia es de 1,5 %, y llega a más del 20% en mayores de 80 años.

En la Argentina los registros son aún precarios. La falta de conciencia en nuestra sociedad es parte de este problema, pero ya se han organizado grupos dependientes de la Universidad de Buenos Aires y de la Sociedad de Neurología Argentina, quienes han desarrollado un esfuerzo por el estudio de esta enfermedad en nuestro país. En un estudio piloto realizado (CEIBO), Arizaga y colaboradores encontraron, en un muestreo poblacional, fallas en las funciones ejecutivas en 23 % de los mayores de 60 años entrevistados. Este grupo es el más vulnerable a presentar la enfermedad. En la Argentina se calcula en 480.000 personas las afectadas por demencia.

Afecta la conciencia de nosotros mismos y el entorno
Las funciones cognitivas son el conjunto de procesos mentales que nos permiten elaborar toda la información que obtenemos, darles un orden y un procesamiento que nos habilita para interaccionar con las cosas y con los otros de manera efectiva. Sin estas funciones estamos desamparados dentro de una neblina de incomprensión sin posibilidades de desarrollarnos en la vida cotidiana.

Esta hecatombe se va presentando de manera lenta y progresiva. Muchas veces se expresa con esporádicos errores en nuestros recuerdos; charcos que antes no existían en nuestra memoria son tomados como errores sin importancia. Los charcos son cada vez más, se van extendiendo en el mapa de nuestra existencia formando lagunas y amenazan convertirse en mares que inunden toda la conciencia de nosotros mismos y de la comprensión de nuestro entorno.