diciembre 13, 2018

La verdadera historia de la Milanesa Napolitana

Es un invento codiciado. Dos países, Italia y Austria, se disputan el origen de la milanesa, aunque lo cierto es que el primero parece tener razón.

En la segunda década del siglo XIX, las tropas austríacas que ocuparon el norte de Italia tras la derrota de Napoleón Bonaparte se llevaron consigo la receta de la cotolleta alla Milanese (costilla a la milanesa, con pan rallado y queso), cuya adaptación pasó a llamarse Winer Schnitzel (escalope vienés).

De lo que no hay dudas es de que el plato llegó a las costas rioplatenses con la inmigración italiana.

La milanesa a la napolitana, en cambio, sí parece haber sido una creación local, aunque no cómo cuenta la historia más difundida.

La leyenda dice que su nombre se debe a que fue inventada durante los años ‘40 en la cocina de un restaurante llamado “Nápoli”, ubicado frente al Luna Park (las malas lenguas decían que, en realidad, un cocinero había decidido tapar con queso y tomate una milanesa demasiado cocida). Sin embargo, el historiador Daniel Balmaceda, autor del libro “La comida en la historia argentina”, contradice el mito: según sus investigaciones, el restaurante “Nápoli” jamás existió y la famosa milanesa a la napolitana nació de una adaptación de la versión de la pizza con queso y rodajas de tomate.

Hoy el plato es un clásico en Buenos Aires y el país. Pero es en Capital donde 32 bodegones compiten hasta el 26 de este mes por el premio a la mejor versión del tradicional plato.

No sólo en ir a probar las opciones para elegir a conciencia está la gracia. Además, entre quienes participen de la votación en el Facebook de BA Capital Gastronómica se sortearán cinco invitaciones a comer en el local ganador, junto con tres amigos. El certamen es parte de la iniciativa del Gobierno de la Ciudad por posicionar a Buenos Aires como capital gastronómica de América Latina, lo que incluye además el impulso de los mercados, la expansión de los foodtrucks y el desarrollo de una escuela de oficios gastronómicos.

Las repercusiones en materia laboral también están entre los objetivos de la movida oficial. “La gastronomía suele ser el primer empleo de los jóvenes y una de nuestras principales ocupaciones cotidianas es pensar cómo potenciar sus oportunidades”, señaló el vicejefe de gobierno porteño Diego Santilli. “Cuanto más promocionemos nuestros bodegones, bares, confiterías, hamburgueserías y afines, más ofertas de trabajo les generaremos”, agregó.

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